Biosalud cuenta con un equipo de profesionales expertos en nutrición, dietética del sobrepeso, dietas hiperprotéicas... para ayudarte a llegar a tu peso ideal. Para ello, antes del tratamiento, realiza una serie de pruebas diagnósticas.
Biosalud es especialista en la confección de protocolos personalizados para ayudarte a bajar peso y devolverte la silueta que siempre has querido tener y conservarla.
Para ello realiza un estudio de tu metabolismo, de tu estado de salud y de tu grado de obesidad o sobrepeso.
Como pruebas iniciales te hacemos:
- Análisis de la composición corporal ACC
- Análisis bioquímico de rutina para descartar problemas tiroideos o problemas de salud que contraindiquen el tratamiento adelgazante o alguno de los sistemas dietéticos a utilizar.
- Análisis de intolerancias a alimentos y aditivos, para descartar toda influencia por una mala metabolización de los alimentos o un síndrome HANA.
- Una historia clínica completa y específica de tu caso.
Todo esto es la clave de que tu tratamiento seqa el más eficaz posible y no te sometas a ningún riesgo. En Biosalud hacemos perder peso ganando salud.
Biosalud lleva más de 25 años haciendo este tipo de tratamientos con magníficos resultados.
La obesidad y el sobrepeso se han convertido, junto con otras enfermedades crónicas, en un serio problema de salud pública.
La obesidad se define como un aumento del peso corporal a expensas del incremento de la grasa. Para definir la obesidad habitualmente se utiliza el Índice de Masa Corporal que se calcula dividiendo el peso del individuo en kilogramos entre la talla o altura en metros al cuadrado.
Con el IMC podemos averiguar si el peso del individuo es o no correcto, si existe sobrepeso, obesidad, y los grados de ésta.
Las personas con IMC mayor de 30 tienen un riesgo mayor de padecer una serie de patologías como: diabetes (el exceso de peso provoca resistencia a la insulina y puede producir intolerancia a los hidratos de carbono), hipertensión arterial (al aumentar el tamaño corporal el trabajo que debe ejercer el corazón es mayor, aumentando los valores de la presión arterial), hiperuricemia (aumento de los valores del ácido úrico en sangre) y gota, colelitiasis, hiperlipemia (niveles altos de colesterol y triglicéridos en sangre que conllevan otros factores de riesgo), enfermedades respiratorias (apnea, ronquido), enfermedades cardiovasculares, etc.
Otro de los parámetros importantes es el patrón de distribución de la grasa en el organismo. Así, la distribución abdominal de la grasa es un marcador del riego cardiovascular más sensible incluso que el IMC. Un perímetro de cintura abdominal mayor de 88cm en la mujer y mayor de 102cm en el hombre indica riesgo cardiovascular y por tanto un mayor riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.
PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LA OBESIDAD Y SU TRATAMIENTO
-¿Cuáles son las causas de la obesidad?
Aunque son muchos los avances realizados en la investigación de la obesidad, todavía no se han conseguido aclarar totalmente los mecanismos que intervienen en el proceso. Se sabe que existen genes implicados, pero la alimentación y el tipo de vida actual influyen decisivamente.
Los estilos de vida y los patrones alimenticios han variado de forma significativa en las últimas décadas, observándose una disminución de la actividad física y un incremento en el consumo de carbohidratos refinados y de grasas de origen animal, lo que se traduce en un aumento de los casos de sobrepeso y obesidad en la población general y, especialmente, en la población infantil y juvenil.
-¿Puede curarse la obesidad? ¿Cómo?
Lo primero que debemos aceptar es que la tendencia a la obesidad, sea general o localizada, es un problema crónico, que siempre va a estar ahí y contra el que debemos pelear siempre, sin bajar demasiado la guardia.
Los buenos resultados se obtienen tras la realización de una dieta correcta, que no ponga en riesgo nuestra salud, y siempre bajo la supervisión de un profesional especializado, que nos guiará y asesorará de la forma más adecuada, ayudándonos a recuperar el peso correcto y a que éste se pueda mantener en el tiempo. Los mejores aliados para llevar a buen fin el reto planteado serán la voluntad, la constancia y la paciencia, que se verán reforzados con la consecución de resultados satisfactorios.
-¿Funcionan las dietas “milagro”?
Los tratamientos “milagro”, que consiguen pérdidas de peso, rápidas y definitivas, no existen, o por lo menos no existen a largo plazo, y la realización reiterada de dietas que buscan un resultado rápido y temporal, se convierten en un planteamiento incorrecto, por varios motivos:
- Representan un gasto económico muy importante en tratamientos médicos repetitivos, en fármacos y píldoras “milagro”, y en ropa.
- Nuestra estética se ve afectada significativamente, ya que los continuos sube y baja de peso favorecen la aparición de flacidez, estrías y la acentuación de las arrugas.
- Si se sumaran los kilos que se han ido perdiendo en los distintos tratamientos, año tras año, nos sorprenderíamos del gran esfuerzo realizado.
- Este esfuerzo es, muchas veces, ineficaz, porque el problema, la tendencia a la obesidad, sigue estando presente y, probablemente, con mayor intensidad que antes.
Visto de esta manera, realmente es para desanimarse. El problema radica en que este enfoque es erróneo y si no lo cambiamos no conseguiremos romper con este círculo vicioso nunca.
-¿Qué dietas son las más adecuadas para lograr la pérdida de peso?
Hay muchos tipos de dietas, la mayoría eficaces, que ayudan a perder peso. La clave es la adecuación de la dieta al paciente, es decir, lograr que la dieta planteada sea apetecible, estimulante y que permita al paciente el desarrollo de todas sus actividades habituales, tanto físicas como sociales, sin que esto suponga un fracaso en la realización de la misma.
Dieta Proteinada
¿Qué es?
La dieta proteinada, que no hiperprotéica, es un régimen alimenticio para perder peso que se realiza bajo estricto control médico.
En qué consiste
En mantener la ingesta diaria de proteínas de una alimentación normal disminuyendo radicalmente el consumo de hidratos de carbono y grasas.
La primera fuente de energía del cuerpo son los hidratos de carbono. Cuando los eliminamos de la dieta, exceptuando niveles mínimos necesarios, conseguimos que se agoten las reservas guardadas en los músculos y el hígado (glucógeno muscular y glucógeno hepático). Como consecuencia, el cuerpo comienza a ‘tirar’ de su segunda fuente de energía, la grasa almacenada en nuestro cuerpo.
Cómo se lleva a cabo
La dieta se sigue en varias fases que establecerá un especialista en nutrición, de forma que nuestra alimentación sea sana y correcta:
- Primera fase: se hacen cinco tomas diarias con productos proteinados. Existen varios laboratorios farmacéuticos en el mercado que proporcionan preparados de estos alimentos. Los productos proteinados se combinan en la comida y la cena con verduras de una lista definida.
- Segunda fase: Aproximadamente a partir de unos cinco días, se va sustituyendo el producto envasado por proteínas naturales procedentes de los alimentos, determinadas carnes y pescados. Según avanzamos con la dieta y la pérdida de peso, vamos introduciendo el resto de los alimentos de la pirámide alimenticia, como la fruta, más verdura, arroz o pasta.
Es importante seguir todas las fases para ir estabilizando el peso perdido, para evitar una recuperación del peso y el temido efecto yo-yo. Si nos saltamos fases y tomamos alimentos no permitidos, el organismo deja de quemar grasas y tardará entre 3 y 4 días en volver a comenzar el proceso.
Cómo responde el organismo
Una vez se comienza a usar la grasa como fuente de energía, que será aproximadamente a partir del tercer día de seguir la dieta, nos encontramos con mayor vitalidad y con menor sensación de hambre.
Cuando continuamos con la dieta y a medida que se disminuye de peso, se van introduciendo en la dieta los hidratos de carbono de menor a mayor índice glucémico.
De esta forma se estabiliza el peso perdido y se evita el temido efecto rebote.
Indicaciones y resultados
Está indicada para grandes pérdidas de peso, entre 15 y 60 kg, y para este tipo de personas es muy estimulante porque los resultados se aprecian enseguida y el paciente se siente muy motivado. La duración de la dieta depende del peso a perder y de las características de cada persona.
Es una dieta sin consecuencias negativas para la salud, siempre que esté dirigida por un profesional de la nutrición.
¿Qué es?
La Dieta de la Zona es un método de alimentación saludable, creado por el bioquímico americano Barry Sears para conseguir mantenerse en un peso óptimo y mejorar el rendimiento físico y mental.
La Zona se basa en la regulación hormonal, mediante:
1. El control de los niveles de glucosa e insulina, aportando en cada comida las proporciones justas de carbohidratos (40%), proteínas (30%) y grasas (30%).
2. Aporte diario de ácidos grasos Omega 3, fundamental para la mejora del perfil lipídico (disminución niveles colesterol total, colesterol LDL, niveles de triglicéridos y aumento del nivel del colesterol HDL “bueno”).
No hay alimentos prohibidos, se aprende a tomarlos en las proporciones adecuadas para el organismo. Es un tipo de alimentación fácil de seguir aún cuando comemos fuera de casa.
Tratamiento
La Zona es una dieta totalmente individualizada ya que cada persona requiere un aporte nutricional distinto dependiendo de sus necesidades (peso, talla, ejercicio físico...). El nutricionista se encarga además de “educar” al paciente en su nueva forma de alimentación, de combinar los alimentos y las cantidades necesarias en función de la grasa corporal, la masa magra y la actividad física que se realiza.
De manera general se recomienda realizar cinco comidas diarias, tres principales y dos tentempiés sin dejar pasar en ningún caso más de cinco horas entre cada comida.
Beneficios
Se obtiene el peso adecuado para cada persona. El primer mes de seguir la dieta de la Zona se pierde una media de tres a cuatro kilos.
Se normalizan los niveles de colesterol y triglicéridos.
Se controlan los niveles de glucosa e insulina.
Disminuye el envejecimiento . Aumenta nuestra capacidad antioxidante por lo que se consigue disminuir la acción de los radicales libres responsables del envejecimiento cutáneo.
Para quién
La Dieta de la Zona es un método de alimentación ideal para cualquier persona, pero está especialmente indicado para:
Deportistas: Barry Sears estudió los efectos de la Zona con el equipo de natación de la Universidad de Standford que compitió en las olimpiadas de Barcelona"92. Consiguieron 9 medallas. La Zona consigue reducir la masa grasa y aumentar la masa muscular y por tanto el rendimiento de los deportistas.
Diabéticos: se controlan correctamente los niveles de insulina.
Enfermos cardiacos: un alto nivel de insulina es el principal factor de riesgo de cardiopatías por eso el método de alimentación la Zona reduce y previene el riesgo de ataques e infartos.
Dieta Disociada
La dieta disociada promueve la separación de los alimentos según al grupo a que pertenecen: proteínas (carne , pescados, huevos y lácteos) o hidratos de carbono (pan y derivados, arroz, pasta, patatas y legumbres) con el fin de conseguir un aprovechamiento mejor de todos los nutrientes y un sobreesfuerzo desde el punto de vista metabólico que obliga al organismo a utilizar su grasa de reserva y por lo tanto a adelgazar.
Dieta Hipocalórica
La dieta hipocalórica se basa en el control y la limitación de aquellos alimentos que facilitan el aumento de peso, manteniendo al mismo tiempo un cierto nivel de actividad física.
Tres son los objetivos que nos planteamos con este tipo de dieta:
1º. Consumir menos calorías. La introducción de alimentos que aporten los nutrientes necesarios, pero muy pocas calorías, será el criterio que utilicemos a la hora de seleccionar nuestra comida. El secreto reside en consumirlos en la proporción y cantidad adecuada.
2º. Mantenerse activos. La actividad física, cualquiera que sea su intensidad, facilita el gasto de energía y, por tanto, ayuda a la dieta en la reducción de peso. Además contribuye a mantener la masa muscular (y la tasa metabólica basal) que siempre se pierde, en mayor o menor medida, cuando se realizan regímenes hipocalóricos.
3º. Modificar definitivamente los hábitos alimentarios y de actividad física para garantizar el mantenimiento del peso conseguido. Para que al dejar de consumir la dieta hipocalórica, el consumo habitual no se traduzca de nuevo en un incremento de peso. Puede ser relativamente fácil perder peso, lo difícil es mantenerse, por lo que dentro de nuestro plan incluiremos unas pautas dietéticas de mantenimiento.
En una dieta hipocalórica deben respetarse las tres comidas principales aunque si se puede, es preferible hacer 5 comidas al día.
No debes olvidar que este tipo de dietas debe prescribirlas un especialista, que estudiará tu caso y te realizará los análisis necesarios para que tu salud no se vea perjudicada.
Dieta de exclusión de alimentos intolerantes
Se basa en, previo análisis de intolerancias alimenticias, donde estudiamos la reacción de tu organismo a más de 220 alimentos y 70 aditivos, la eliminación de todos estos alimentos intolerantes, para saber si tienen relación o no con tu sobrepeso.
Dieta Metabólica
La llamamos también la dieta del semáforo. Clasificamos los alimentos según su índice glucémico.
Cuando tomamos cualquier alimento rico en glúcidos, los niveles de glucosa en sangre se incrementan progresivamente según se digieren y asimilan los almidones y azúcares que contienen. La velocidad a la que se digieren y asimilan los diferentes alimentos depende del tipo de nutrientes que los componen, de la cantidad de fibra presente y de la composición del resto de alimentos presentes en el estómago e intestino durante la digestión.
Estos aspectos se valoran a través del índice glucémico de un alimento. Dicho índice es la relación entre el área de la curva de la absorción de la ingesta de 50 gr. de glucosa pura a lo largo del tiempo, con la obtenida al ingerir la misma cantidad de ese alimento.
Conociendo los alimentos clasificados según su índice glucémico, comeremos de aquellos que éste sea más bajo y por tanto, nos aporten poca cantidad de hidraros de carbono.
Para una mayor efectividad del sistema, suplementaremos la alimentación con algunos preparados nutricionales específicos para facilitar la metabolización de los hidratos de carbono y así un adelgazamiento más rápido y duradero.
Es ideal como sistema de mantenimiento.