La frase "me siento como un globo" es un símil bastante acertado para explicar la sensación de incomodidad que se produce cuando padecemos
hinchazón abdominal sin razón aparente. Dos son las causas de esta situación: los alimentos que producen gases o el consumo excesivo de fibra.
En el primero de los casos se trata de alimentos que contienen ciertos hidratos de carbono que no son digeribles por nuestro organismo pero que, sin embargo, llegan al intestino grueso y son fermentados por nuestra flora bacteriana provocando gases. Las legumbres y las coles (coliflor, coles de Bruselas, brócoli) son los máximos exponentes de este grupo, aunque también las verduras crudas, como la lechuga, pueden ser desencadenantes, detalla Arancha Ruiz de las Heras, presidenta del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de Navarra al tiempo que señala que para evitar estas consecuencias se pueden rebajar las cantidades de legumbres acompañándolas con algún cereal o patata que compense su efecto o bien cocinar las verduras. "Después de comer si nos movemos un poco, esto ayuda a que la digestión sea mejor y que la cantidad de gases producidos disminuya o se movilicen de mejor forma para que no se queden oprimiendo los intestinos", agrega.
Aunque las recomendaciones diarias de fibra rondan los 25-30 gramos y, en general, existe un déficit de consumo de la misma entre la población, hay personas que sobrepasan estas cantidades o que, simplemente, tienen una peor tolerancia a ésta, lo que desemboca en hinchazón o malestar e incluso en falta de algunos nutrientes, ya que la fibra tiene un efecto "de arrastre". Frutas, verduras, hortalizas, legumbres y los cereales integrales o derivados contienen altas dosis de esta sustancia. "Todo lo que sea integral lleva mucha más fibra que su homólogo refinado porque conserva la cáscara externa del cereal", matizó la experta. Disminuir la ingesta de fibra y distribuirla bien a lo largo de todo el día puede ser la solución para las personas que padecen este problema. De este modo, es preferible dar prioridad a los productos ricos en esta sustancia durante la mañana, puesto que hay más facilidad para realizar algún tipo de actividad física. No obstante, si el problema es muy acentuado, la dietista recomienda controlar la fibra más agresiva, presente en los vegetales crudos, como la lechuga, tomate o las verduras que muy fibrosas, como las alcachofas, las coles, el espárrago. "Las legumbres se pueden cocer, hervir y triturar porque así se destruye el hollejo o parte externa, de manera que la fibra se rompe", matizó.
Con todo, la ingesta de líquidos y la actividad física son necesarias para luchar contra este incómodo problema tanto si se debe al consumo de alimentos flatulentos, como por exceso de fibra o por
estreñimiento.
Para María José Alonso, vocal de Plantas Medicinales del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, hay que distinguir, además, entre
aerofagia y
meteorismo. La primera es cuando la hinchazón se localiza en la parte alta del abdomen y se debe fundamentalmente a malos hábitos. Por ello, se debe evitar comer deprisa (una comida debe durar unos 30 minutos), y de pie, el uso de pajitas (al succionar hace que se trague más aire), masticar continuadamente chicle, fumar, consumir muchas bebidas gaseosas o llevar la ropa muy ajustada.
En cambio, en el caso del
meteorismo —cuando el problema se sitúa por debajo del ombligo— la causa se debe a una mala fermentación de los alimentos, de manera que se produce hinchazón e incluso borborigmos o movimientos de tripa. En este caso habría que acudir a diferentes remedios ya sea evitando los alimentos flatulentos, acudiendo a los fármacos o bien a las plantas carminativas en forma de infusiones o cápsulas o comprimidos.
Las plantas, aliadas
Hinojo, anís verde, anís estrellado, alcaravea, coriandro, cominos… son plantas carminativas que, tomadas en infusión tras las comidas, en comprimidos o cápsulas, pueden ayudarnos a evitar el meteorismo. "Muchas veces las fórmulas tradicionales de cocina, llevan la solución en el problema. Por ejemplo, las legumbres se sazonaban con cominos para que tuvieran ese efecto carminativo", recuerda Alonso. Asimismo, la manzanilla y la menta pueden ser de ayuda por su acción antiespasmo.
Por otro lado, cuando el problema es de digestión de la fibra, la experta recomienda buscar suplementos de fibra soluble como el gel de aloe o la ispágula. También son antifermentativas frutas como la piña o la papaya, que regeneran muy bien la flora bacteriana. En este sentido, los simbióticos (compuestos de probióticos y prebióticos) pueden ser de utilidad.
Cuando es un síntoma…
La
hinchazón abdominal puede deberse a los gases o ser síntoma de problemas funcionales. En concreto, según explica el doctor Enrique Peña, coordinador del Grupo de Enfermedades Digestivas de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), puede ser señal de una alteración del tránsito o del ritmo intestinal, déficit de enzimas pancreáticas, intestino irritable, dispepsia, intolerancia a la lactosa o de enfermedades malignas más importantes. No obstante, en estas últimas debe haber algún factor de riesgo asociado como la edad -a partir de los 50 hay que descartar otras causas-, patología abdominal previa o antecedentes de cánceres gástricos, pancreáticos, abdominales o de colon, o bien, que la persona haya perdido peso sin proponérselo o que no haya tenido nunca antes digestiones pesadas o hinchazón.
Mientras, cuando se trata de digestiones pesadas, puede ser causa de falta de enzimas pancreáticas, por lo que se puede utilizar un fármaco digestivo antiflatulento. "Si el paciente es joven y no hay factores de riesgo y tras un tiempo de tratamiento, los síntomas no desaparecen hay que comprobar que no hay nada más asociado", subraya el doctor Peña.
En cuanto al
intestino irritable, que no maligniza, pero si produce hinchazón abdominal, se puede utilizar la paroxetina, un antidepresivo, ya que las personas que padecen esta patología tienen un umbral más bajo de sensaciones, por lo que magnifican, por ejemplo, cuando han comido y se sienten pesados.
La dispepsia cursa con hinchazón abdominal y sensación de plenitud sin haber ingerido una ración normal. Puede deberse a una úlcera de estómago o enfermedad por reflujo gastroesofágico, o no tener un origen patológico. En ese caso, están indicados los protectores gástricos y los antiflatulentos.
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Estar BIEN 2010 - Julio 2010
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