Sabemos que la fibromialgia afecta a más de un millón de mujeres que sufren dolores en los músculos que les impiden llevar una vida normal
Se levantan con dolores de cabeza, cuello, espalda, brazos y/o piernas, y han de acudir a su actividad profesional porque ni ellas ni sus médicos saben lo que tienen. Pasan años antes no obtienen un diagnóstico. Cuando al fin, consiguen que un reumatólogo experimentado o un buen médico les haga un diagnóstico de fibromialgia, no mejoran; pero, al menos, saben a qué atenerse y se contentan con la etiqueta que acaban de adquirir porque pueden comenzar por reivindicar alguna cosa o justificar su dolor a los que lo interpretaban como indolencia