Las enzimas no solamente se limitan a un papel digestivo, sino que tienen múltiples funciones en la conservación de nuestro estado de salud. Por eso no sólo se localizan en los tractos digestivos, sino en todas las partes de nuestro cuerpo. Es más, existen multitud de trabajos publicados en diversos países donde se evidencia la utilidad de la terapia enzimática como parte fundamental del tratamiento de diversas patologías. Entre ellas, se encuentran la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.
Los tejidos animales y vegetales, contienen una gran cantidad de enzimas siempre y cuando no se cocinen. Una de las enzimas más comunes es la lipasa, enzima que metaboliza las grasas. Por el contrario, en los obesos, las cantidades de lipasa están muy disminuidas.
En la Facultad de Medicina de Tufts, el Dr. David Galton, ha realizado un trabajo en el que se evidencia que en personas obesas así como en los lipomas (quistes de grasa), la lipasa es muy escasa.
Los animales en hibernación pierden peso mientras duermen, por la acción de la lipasa. Si hay deficiencia de lipasa, la grasa se estanca y deposita en las arterias, los capilares y otros órganos. Lo importante es saber por qué hay deficiencia de lipasa.