Cuanta más edad, menos reservas enzimáticas se tienen. Incluso llega un momento en el que prácticamente están agotadas.
Con la alimentación de hoy en día, podemos observar que una persona joven segrega mayor cantidad de enzimas para digerir los alimentos que ha comido, especialmente los cocinados, que un anciano. Es decir, a fuerza de comer durante años alimentos cocinados y pocos alimentos crudos, se han ido agotando las reservas y nuestro organismo ya no es capaz de ayudarnos de la misma manera en la digestión. Eso significa que se están agotando nuestras enzimas y que muchos elementos de los alimentos que comamos, no nos aportarán nada nutritivo, pues no somos capaces de metabolizarlos.