Como médico del balneario de Bourbonne-les-Bains, especializado en enfermedades reumáticas, comenzó en 1956 a prescribir Oligoelementos a este tipo de pacientes, y especialmente a los artrósicos.
A lo largo de los años, y en equipo con otros reumatólogos franceses, realizaron un estudio de más de 50.000 enfermos artrósicos con un 70% de evoluciones favorables. Durante este tiempo, se indicó el tratamiento no solamente a los pacientes que permanecían temporalmente en el balneario, sino sobre todo, a aquellos que por su impotencia funcional no podían acudir a este tipo de establecimiento. Los resultados eran invariables en todos los casos. El mismo relata en su libro "Vaincre L´arthrose" de Editions du Rocher, que un 60% de pacientes artrósicos tratados insistían en manifestarle su satisfacción frente a la prolongada atenuación de sus dolores y de sus rigideces articulares. En particular, cientos espondilartrósicos le aseguraban no haber tenido, desde hacía años, su columna tan indolora y notado tan poco los cambios de tiempo.