En 1839, el alemán C.F. Schönbein lo aísla y lo define como un gas generado a partir de una reacción electrolítica sobre el oxígeno del aire en las tormentas.
En 1857, el fundador del imperio empresarial Siemens, Werner von Siemens, diseñó el primer generador de gas ozono.
En 1931 el Dr. Mathis publicó un trabajo en el que transmitía sus experiencias con la aplicación terapéutica del ozono en cirugía general, poniendo de relieve sus propiedades desinfectantes y cicatrizantes, además de su potente efecto analgésico y estimulante del estado general.
En 1936, el Dr. Paul Aubourg se consagra a la práctica en exclusiva de la terapia por ozono en el Hospital Beaujon de Clichy, hasta que le aconteció la muerte en 1940. Durante estos años hizo numerosas comunicaciones en la Academia de Cirugía, en la Sociedad Francesa de Medicina de París, en la Sociedad Francesa de Electroterapia y en diversas revistas médicas, transmitiendo su entusiasmo por los magníficos resultados que obtenía.