Cerca del 95% del oxígeno lo utilizan las células de los organismos aeróbicos para la síntesis de ATP.
Una pequeña parte del oxígeno escapa de esta vía metabólica dando origen a los radicales libres. No podemos verlos ni sentirlos, son silenciosos y escurridizos y por tanto los radicales libres del oxígeno representan una importante amenaza para nuestro organismo pues pueden minar la integridad celular, ejercitando una auténtica agresión (stress oxidativo), mecanismos enzimáticos (superóxidodismutasas, catalasas y glutation peroxidasas) y mecanismos no enzimáticos (vitamina E, vitamina C, carotenoides, zinc, selenio, cobre, etc.). Estos mecanismos sólo son capaces de neutralizar aquella pequeña cantidad de radicales libres que se forman fisiológicamente en la célula, siendo insuficientes para afrontar un stress oxidativo propiamente dicho.
En condiciones óptimas, el organismo de una persona sana se defiende del stress oxidativo por medio de un sistema antioxidante propio, mediante